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Sábado, 09 Enero 2016 15:46

Reseña

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Desde 1926 hasta nuestros días, la Institución Educativa Francisco Luís Hernández Betancur (IEFLH), ha brindado formación a personas en situación de discapacidad sensorial (sordos, ciegos y baja visión) de la ciudad, del departamento e incluso de otros países. En esos primeros años, su fundador (nombre que lleva la institución), quiso que las actividades impartidas para que los estudiantes desempeñaran estuvieran referidas a la encuadernación, aprendizaje musical y mecanografía, esto permitió tener otro referente a nivel formativo, puesto que para la época el paradigma predominante concebía la atención desde un abordaje específicamente médico-clínico. Los trabajos ejecutados como preparación para el desempeño laboral a partir de publicaciones literarias y científicas dadas desde la imprenta de ciegos, marcaron una pauta no sólo en el ámbito institucional, sino en el ámbito nacional y latinoamericano dada la representatividad que tenían para estas personas. La construcción de talleres dotados con maquinas y herramientas provenientes de apoyos y organismos internacionales aseguró la inserción laboral de dicha comunidad (Historial, 1992).
 
Años más tarde, la Secretaría de Educación y Cultura del Departamento de Antioquia, vincula a diferentes profesionales en disciplinas como trabajo social, psicología y terapia del lenguaje, para dar asesorías y apoyos pedagógicos a los estudiantes matriculados; de esta manera se instauró el abordaje interdisciplinario que complementó la formación para el trabajo brindada hasta el momento.
Desde este tiempo hasta la fecha, -la IEFLH-, ha vivido los cambios pedagógicos, económicos, físicos y políticos que cada época propone, teniendo que adecuar sus intervenciones a las demandas educativas y gubernamentales del momento, pero sin desviarse del propósito de contribuir a la formación de la
población que recbe; por ejemplo, cuando se transforma la educación especial en Colombia según los lineamientos dados por el Ministerio de Educación Nacional con la Ley de Educación, (Ley115 1994) y el Decreto 2082 de 1996, que establecen los parámetros y criterios para la prestación del servicio educativo
desde la integración social y académica a las personas con limitación física,sensorial, psíquica o mental; la institución responde a dichos planteamientos y propone la integración a la inversa, (ahora llamada inclusión) es decir, para no tener que reubicar a los estudiantes en situación de discapacidad sensorial con los que contaba, abre sus puertas a estudiantes sin discapacidad (estudiantes regulares), modifica el currículo anterior de proyección laboral y crea nuevos espacios académicos y culturales desde la Educación Formal, no sólo para las personas en situación de discapacidad, sino para todo aquel que deseara ingresar a ella (PEI, 2004).
Si bien estos postulados y su evolución en términos, definiciones, concepciones y propuestas educativas propenden por mejorar las condiciones de estas personas, aun falta llenar los vacios propios de todo cambio, ya que éstos sólo pueden evidenciarse al vivirlos, experimentarlos o sobrellevarlos. Por consiguiente, son varios los aspectos que deben profundizarse y analizarse para que puedan lograr cumplir con el objetivo de ofrecer una educación con calidad y equidad. De esta forma será posible alcanzar el propósito de darle a cada quien lo que precisa partiendo de sus características, necesidades, intereses y habilidades sin discriminación ni limitación participativa.
 
 
Tomado de: Habilidades sociales y aprendizaje significativo de los estudiantes en situación de discapacidad visual (ceguera y baja visión) de Educación Básica Primaria de la Institución Educativa Francisco Luis Hernández Betancur (I.E.FLHB)
 
Autor: Isabel Cristina Betancur Caro
Visto 1793 veces Modificado por última vez en Domingo, 24 Enero 2016 22:37

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